El Pingüino: Ola de crímenes, ola de risas


Ya se empiezan a perfilar los rasgos de Batman 2, la secuela de aquella película que despertó polémica por diferentes razones, sobre todo por la elección de Michael Keaton como actor protagonista. Muchos dudábamos de la posible eficacia de este cómico para ejercer el rol de Bruce Wayne, un playboy apuesto y corpulento, de mandíbula cuadrada y maneras aristocráticas. Pero Keaton terminó por caer simpático y su aspecto enfundado en la armadura de Batman incluso llegaba a ser convincente en determinados momentos.

A pesar de ciertos exceso, como el derribo del Batplane a base de pistoletazos, el film convenció a propios y extraños, batiendo récords de taquilla. Tal éxito ha asegurado que las labores de dirección recaigan otra vez sobre las manos de Tim Burton, «manos de tijera» que son comentario obligado entre cinéfilos debido al éxito de su último y muy personal cuento de hadas, y quizá la última oportunidad que tengamos de ver a Winona Ryder interpretando un papel adolescente.

En cuanto al reparto de la secuela, es seguro que Keaton repetirá como millonario y noctámbulo. Además, Annette Bening (increíblemente atractiva en The Grifters) sustituirá a Kim Basinger (las piernas más nefastas de Hollywood) en el papel de Vicky Vale, Sean Young podría ser Catwoman, sigue barajándose el nombre de un posible Robin (que incluso podría ser negro) y Danny DeVito ha firmado para interpretar al Pingüino.

En su momento, pocos aficionados a las aventuras de Batman dudaron de la eficacia de Jack Nicholson para dar vida al psicópata Joker, dejando rienda suelta a toda clase de muescas, gestos, aullidos y payasadas. Ese era el Joker, al menos en su comportamiento, ya que Nicholson no tiene nada de estilizado y sí algunos kilos de más. Pues bien, dada ahora la elección del Pingüino como villano de turno, no puedo imaginar a nadie más idóneo que DeVito para desempeñar dicho papel. ¿Quién mejor que él puede reunir el físico y el carácter de tan ridículo villano? ¿Bob Hoskins? No, demasiado serio, y suele precederle caracterizaciones de personajes dramáticos. ¿Mel Brooks? Nah, insoportable, a veces soporífero y demasiado entrado en años.

Respecto al Pingüino en sí, afloran toda clase de comentarios, pero casi todo el mundo coincide en que otros villanos quizá darían mejor la talla contra el azote de Gotham City. Parece ser que los productores y el guionista quieren insistir en contraponer una especie de «clown» a la figura tenebrosa y justiciera de Batman. Si en la primera se llenó toda la ciudad de globos, ¿se llenará esta vez de paraguas de colores? Dada la facilidad que tiene Burton para crear mundos oníricos, puede que hubiera sido todo un acierto enfrentar a Bats a delincuentes no menos esquizofrénicos como el Espantapájaros (con carta blanca para deformar la realidad), Dos Caras (ya veíamos a Harvey Dent en la primera parte), Ra's Al Ghul (haciéndolo partícipe de una intriga internacional a lo James Bond), sin olvidar a la formidable Talia (que podría interpretar, mmm, ¿Melanie Griffith?) o Maxie Zeus, todos ellos partícipes de un tenebrismo que ensombrece o iguala al del Señor de la Noche.

Pero la suerte está echada, y dejamos en manos del director el punto de vista que se tomará en el film, aunque Burton ha confirmado que esta segunda parte será «más personal».

De Danny DeVito sabemos que nació en Nueva Jersey y que su primera interpretación fue en el teatro del colegio, donde encarnó a San Francisco de Asís. Ingresó en la Academia Americana de Arte Dramático y luego trabajó en teatro, televisión y cine, escribiendo, produciendo y dirigiendo algunos de sus propios trabajos. Pudimos verle en la serie de televisión Taxi, medio para el cual también dirigió algunos capítulos de las Amazing Stories de Steven Spielberg.

El personaje ligeramente demencial del Pingüino puede encontrar un precedente en el papel que DeVito encarnó en Alguien voló sobre el nido del Cuco, donde formaba parte de la cuadrilla de lunáticos que revolucionan un manicomio comandados por un genial Jack Nicholson. DeVito también ha actuado en Dos estafadores y una mujer, Tras el corazón verde y La joya del Nilo convirtiéndose en la peor pesadilla de Kathleen Turner y Michael Douglas, Por favor, maten a mi mujer a las órdenes de los hermanos Zucker, Tira a mamá del tren que él mismo dirigió y que despierta la cinefilia de los asistentes a la proyección recordándonos las desventuras de Robert Walker y Farley Franger en Extraños en un tren, y la hilarante Guerra de los Rose en la que realizó también labores de dirección, mostrándonos hasta qué punto se puede degradar una relación entre pareja (o bajo qué ciertas circunstancias es imposible dejar de fumar).

Los comentarios están servidos, pero no caigamos en los errores que incitaron la primera parte y esperemos a ver Batman 2 para opinar con conocimiento de causa sobre el tema.

Cels Piñol


Ilustración del Pingüino por Cels Piñol.


Artículo publicado originalmente en julio de 1991 en Batman especial Verano nº3 de Ediciones Zinco.

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