#QuédateEnCasa El Joker viene a verte


Con motivo de la celebración del Día del Libro el pasado 23 de abril, ECC Ediciones decidió tener un noble y solidario gesto con sus lectores. A causa del estado de confinamiento que vivimos por la pandemia del COVID-19, la editorial llevó a cabo la iniciativa de repartir completamente gratis un ejemplar del cómic #QuédateEnCasa El Joker viene a verte a los domicilios de todas aquellas personas que se apuntaran a su newsletter a través de su página web. Este ejemplar incluye la historia de 16 páginas "¡Balyushka!" escrita por Mark Russell y con arte de Viktor Bogdanovic, Jonathan Glapion e Iván Plascencia, publicada originalmente en DC Villains Giant #1 (diciembre, 2019). Esta publicación formó parte de una serie de títulos que se distribuyeron exclusivamente en tiendas Wallmart en Estados Unidos mediante un acuerdo firmado con DC Comics.

¡AVISO! SE REVELARÁN DETALLES IMPORTANTES DE LA TRAMA
Disfruta de este análisis del cómic una vez lo hayas leído y coméntame tus impresiones.

Joker, el héroe de Gotham

La historia nos ha demostrado a menudo que muchos de los actos más atroces acontecidos en nuestra vida se han cometido con la mejor y más pura de las intenciones. Desde guerras hasta catástrofes que han arrasado con territorios y poblaciones enteras. Pero, ¿qué clase de mal puede ocasionar que alguien de manera solidaria decida costear los gastos médicos de las personas más desfavorecidas? Se trata de un acto de auténtica buena fe, propio de filántropos con grandes recursos como Bruce Wayne. En "¡Balyushka!" podremos averiguar que esa buena intención no será tan bien acogida cuando tras ella no esté Bruce Wayne, sino una mente criminal como la del Joker, el mayor y más sádico asesino de Gotham. En esta ciudad, como en cualquier otra del mundo (o incluso más todavía), la corrupción entre sus dirigentes, la desigualdad entre las distintas clases sociales, los continuos recortes presupuestarios y sus damnificados se cuentan por doquier. Es un lugar único en muchos aspectos y sus ciudadanos parecen estar condenados a sufrir las desgracias, esperando a que un salvador hecho a la medida de esa extraña ciudad les proteja. No importa si va vestido con un disfraz de murciélago o si lleva el pelo verde y carmín en los labios. Ante la adversidad, son capaces de agarrarse a un clavo ardiendo.

El Joker aprovecha esa circunstancia para divertirse a costa de la desgracia ajena prometiendo costear de su propio bolsillo los gastos médicos de todas aquellas personas que lo necesiten. Solo pide algo a cambio. Deben grabarse a sí mismos en un vídeo que llame su atención mientras pronuncian la palabra inventada Balyushka. Sin duda, es una locura sin sentido aparente, cosechada por una mente tan atrofiada como la del Joker. Solo unos pocos afortunados se verán agraciados con el premio cada semana. La pregunta es, ¿cómo se logra llamar la atención de un chalado como el Joker? Haciendo locuras, desde luego.

La maldad en Gotham tiene distintas caras.

Las desesperadas gentes de Gotham comienzan a salir a las calles en masa con sus videocámaras y teléfonos móviles realizando todo tipo de disparates al son de ¡Balyushka!. Se origina un verdadero caos en la ciudad difícil de controlar. Animales salvajes circulan sueltos por las avenidas, los ciudadanos se prenden fuego y también los hay que se lanzan a los coches. Estas personas están sumidas en la desesperación por la situación económica precaria que sufren y acuden, sin remedio, a la promesa de ayuda que les ofrece el Joker. Aquí se pone de manifiesto la idea expuesta en la obra The Killing Joke de Alan Moore y Brian Bolland en la que Joker pretende justificar sus actos posicionándose como mártir de una sociedad que le ha hecho volverse loco. Se observa hasta qué punto es capaz de llegar alguien cuando se le aprietan las tuercas y no le queda más remedio que hacer lo impensable con tal de sobrevivir en un mundo que parece haberse vuelto majareta.

«¡He demostrado que no hay ninguna diferencia entre los demás y yo! Solo hace falta tener un mal día para que el hombre más cuerdo que existe enloquezca.»
Joker (The Killing Joke)

Batman no da abasto ante la difícil situación que se produce y sabe que poco puede hacer contra el Joker, ya que no está cometiendo ningún delito. Aun así, eso tampoco es impedimento para hacerle una visita y machacarle algunos dientes. Pero no se quita de la cabeza una verdad que le dice ese chiflado y que es difícil de aceptar. Batman ha estado muy ocupado atrapando supervillanos y maleantes de segunda en las calles, ignorando que existe otro mal en Gotham contra el que no puede enfrentarse. No como Batman, pero sí como Bruce Wayne.

El guionista Mark Russell acostumbra a reflejar muchos de los aspectos que conforman nuestra sociedad actual en sus obras. Ya lo demostró en títulos como The Flintstones, su particular reinvención de los personajes de Hanna-Barbera, o en su satírica visión sobre el mundo de la política en Prez. Tampoco se escapa a la atención del lector cómo el guionista pretende a su vez mostrar una realidad que observamos día a día en nuestra vida cotidiana. Esos límites absurdos a los que es capaz de llegar una persona para llamar la atención de los demás en internet mediante peligrosos retos, ya sea haciéndose selfies en rascacielos sin ninguna medida de seguridad, lanzándose a una piscina desde un balcón o subiéndose a lo alto de un tren en marcha.

En el apartado artístico, los lápices de Viktor Bogdanovic están muy trabajados mostrando un gran detalle en fondos, escenarios y expresiones de los personajes. Su estilo recuerda poderosamente a los trazos del dibujante Greg Capullo. Esta sensación es reforzada gracias a la labor de entintado de Jonathan Glapion, quien también trabajó en muchos de los números que dibujó Capullo en su etapa en Batman.

Batman se verá desbordado por el caos causado en su ciudad.

«Instaura una pequeña anarquía, altera el orden establecido, y comenzará a reinar el caos. Soy un agente del caos. ¿Y sabes qué tiene el caos? Que es justo.»
Joker (The Dark Knight)

Bajo una premisa y circunstancias distintas, ya vimos recientemente a Joker lanzando mensajes críticos de esta índole. En la aclamada miniserie White Knight de Sean Murphy se nos presenta una situación fuera de los parámetros comúnmente conocidos en el Joker, donde el villano termina curándose de forma involuntaria cuando Batman le fuerza a tomar una sobredosis de un medicamento. A partir de ese instante, nace un nuevo Joker bajo la identidad civil de Jack Napier (nombre que resultará familiar a los batfans admiradores de Batman de Tim Burton) que pretende subsanar las injusticias que se cometen en la ciudad de Gotham presentándose a la concejalía. En su propósito sacará a la luz toda la corrupción oculta en los despachos de los abogados y se ganará el aplauso y apoyo de los ciudadanos.

Jack Napier se dirige a los medios denunciando la corrupción y las injusticias sociales de Gotham. Página de White Knight #3 (febrero, 2018)

Quién sabe si por casualidad o no, casi en paralelo a la publicación de "¡Balyushka!", en Estados Unidos se estrenó en las salas de cine la película Joker (ídem, 2019) protagonizada por el oscarizado Joaquin Phoenix. En ambas historias se nos transmite un mismo mensaje crítico, a modo de denuncia social, acerca de los recortes presupuestarios públicos en sanidad (hecho que en el filme trae funestas consecuencias en el estado mental del protagonista) o también en la educación, tal y como se plantea hacia el final del cómic de Mark Russell.

El discurso de Arthur frente a las cámaras del Show de Murray Franklin en Joker se quedó grabado en la memoria de los espectadores.

«¿Crees que los hombres como Thomas Wayne se han puesto alguna vez en el lugar de alguien como yo? ¿En el lugar de alguien que no sean ellos mismos? No.»
Arthur Fleck (Joker)

De hecho, es en el desenlace del cómic cuando se nos revela el verdadero mal que habita en Gotham y que, de algún modo, permite que situaciones como la que se producen lleguen a esa dimensión de gravedad. Se trata de un sistema corrupto, gobernado por hombres y mujeres egoístas, que beneficia a las élites de la sociedad y se aprovecha de los más desfavorecidos. Para los políticos, empresarios y multimillonarios el dinero es el único idioma que entienden y a lo único que recurren para solucionar todos los problemas. Les gusta gastarlo, pero solo si con ello les reporta beneficios. A pesar de los intentos de Bruce Wayne por convencerlos para costear entre todos los gastos en sanidad que requieren los ciudadanos y acabar con el problema, ellos no están interesados en eso. Prefieren mantener el statu quo y recortar del fondo destinado a la educación universitaria. Un clavo saca otro clavo. Pero, ¿qué ocurrirá cuando la gente necesite becas para sus estudios? Que pregunten al Joker, él les dará de nuevo la solución.

La edición

ECC Ediciones presenta esta historia en un pequeño cuadernillo con grapas de tamaño reducido en comparación al tamaño estándar del comic-book. Agradezco enormemente a la editorial el esfuerzo en llevar a cabo esta estupenda iniciativa y obsequiarnos con este cómic de manera altruista y completamente gratis.

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