‘Batman’ (1989): Un oscuro sueño hecho realidad


Corre el año 1989, hace ya más de treinta primaveras. El 23 de junio se estrena en los Estados Unidos un film que inaugura una nueva época de la cinematografía de masas de nuestro tiempo. Los conceptos de franquicia y mercadotecnia han de ser revisados después del gigantesco e inconmensurable éxito de esta cinta que no deja de batir récords y cosechar la admiración del público y de muchos sectores de la crítica. La película ha conseguido la mayor recaudación de un primer fin de semana hasta la fecha, y concluirá su trayectoria con el, por entonces, inigualable récord de 250 millones de dólares sólo en Estados Unidos. El film se revela como un auténtico fenómeno cultural cuyo arrebatador aspecto visual y puesta en escena fascina a millones de espectadores que se muestran encandilados por una gran historia con la capacidad de transportarles a otra estimulante realidad. Se trata, claro está, de Batman.

Todo comienza con el sueño de un batfan

Para la consecución de tan rotundo éxito, el camino no ha sido nada fácil. Han sido necesarios diez años de duro trabajo para dar lugar a esta extraordinaria fantasía que ahora puebla los sueños de miles. Todo comienza en 1979, con la idea primigenia del productor cinematográfico Michael E. Uslan. Este gran fan de los cómics pretende llevar a la gran pantalla una adaptación oscura y adulta de su superhéroe favorito, Batman; que piensa debe quedar libre de la controvertida influencia de la serie de televisión de los años sesenta. Asociado al productor Benjamin Melniker, Uslan contacta con muchos estudios cinematográficos que, uno tras otro, rechazan sus planteamientos. La preproducción se convierte en un arduo proceso en el que múltiples ideas van y vienen sin llegar jamás a tomar forma. Son muchos los nombres de directores asociados al proyecto, como Joe Dante (Gremlins, 1984) o Ivan Reitman (Ghostbusters, 1984). El mismo Steve Englehart, guionista de cómics de gran prestigio entre los seguidores de Batman, realiza un primitivo borrador del guion de la película que comienza con el asesinato de Robin a manos de un delincuente callejero. Si el objetivo es hacer olvidar la serie de televisión, qué mejor manera que dejar claro desde el principio que el nuevo film no tendrá nada que ver.

«Si lo hago de forma oscura y seria, nadie ha visto un cómic o una película de superhéroes así, casi será como una nueva forma de entretenimiento.»
Michael E. Uslan

Michael E. Uslan ha producido todas las adaptaciones a la pantalla que se han hecho sobre el personaje desde Batman (1989).

Los años pasan y, una tras otra, las muchas opciones que se plantean van siendo abandonadas pues no contienen la fuerza que requiere un proyecto como éste. Se acerca 1989, y con ello el 50 aniversario de la creación del personaje. Los responsables han de ponerse las pilas para tener lista para entonces su película de Batman. En 1988 las cosas comienzan a encarrilarse. Bajo la influencia de Warner Bros., el director Tim Burton entra de lleno en el proyecto. Tras su éxito con Beetlejuice (ídem, 1988), la compañía confía en su incipiente talento y sus ideas visionarias para dar forma a una de las películas más esperadas de los últimos tiempos. Burton muestra su disconformidad con el guion que Tom Mankiewicz (encargado de firmar algunos guiones de James Bond) había escrito con anterioridad para Batman. Según Burton, el tratamiento otorgado al personaje es muy similar al de Superman (ídem, 1978), puesto que se obvia abiertamente su naturaleza oscura. El director propone como fuentes de inspiración The Killing Joke y The Dark Knight Returns, dos obras maestras del cómic de superhéroes que han revolucionado el género en la década de 1980. Al final, será Sam Hamm quien junto a Tim Burton confeccione el guion final para la película tomando prestados algunos elementos del borrador previo de Englehart.

¿QUIERES LEER EL GUION DE TOM MANKIEWICZ?

«El guion de Mankiewicz hizo que me resultara más obvio que no se podía tratar a Batman como a Superman [...], porque es un tío que se viste de murciélago y, digan lo que digan, eso es muy raro.»
Tim Burton

Tim Burton tomándose un merecido descanso reposando sobre una tétrica gárgola de Gotham.

El reparto

El director se muestra decidido a explorar la naturaleza oscura y siniestra de un personaje que, para exorcizar un trauma infantil, decide convertirse en una aterradora criatura de la noche y vestirse de murciélago. Para el director eso es lo realmente interesante y fascinante sobre el personaje. Los productores apuestan fuerte e invierten en el film unos 35 millones de dólares, una de las sumas más elevadas de las que se han visto hasta entonces para el presupuesto de una película. El rodaje se llevará a cabo en los estudios Pinewood de Londres donde, bajo la inspirada dirección artística de Anton Furst y Peter Young, se van construyendo los mayestáticos decorados en los que se ambientará la historia. Las expectativas son muy altas y la presión sobre los responsables es grande, hasta que la caja de Pandora se abre cuando es anunciado el nombre del actor que interpretará a Batman: Michael Keaton, quien ya acompañara a Burton en su película Beetlejuice. Por aquel entonces, el nombre de Keaton se hallaba inevitablemente asociado al cine de comedia, lo cual provocó la reacción horrorizada de los fans que temían una nueva versión camp y cómica de Batman. Los aficionados acusan a Warner Bros. de buscar únicamente el beneficio económico intentando atraer a las salas al gran público que, en su mayoría, concibe al personaje según lo mostrado en la serie de televisión de tono ligero y casi paródico de los años sesenta. El asunto se revela tan candente que, en la misma portada del Wall Street Journal, junto a las estadísticas de producción de acero, puede leerse la noticia. Es impagable la publicidad que para la película supone todo este revuelo.

Michael Keaton atiende a las directrices de Tim Burton durante el rodaje de Batman.

«Quise a Michael [Keaton] desde el principio. Sabía que podía hacerlo después de trabajar con él en 'Beetlejuice'. Y hay algo en sus ojos, una magnitud de sentimientos, incluso con la máscara puesta.»
Tim Burton

Mientras, el papel de Joker es otorgado a Jack Nicholson. Tras haber actuado como maníaco en otros films, se muestra realmente prometedor en el papel. La presencia de un actor de su categoría hace que el film sea tenido más en consideración por ciertos sectores de la crítica, llevando a que se pregunten qué es lo que le ha hecho participar en la película. La actriz Sean Young, que en principio iba a interpretar el papel de la periodista Vicki Vale, ha de ser sustituida a última hora debido a un accidente; de manera que Kim Basinger pasará a ser la inevitable dama en apuros en la historia.

Los papeles más secundarios, como los de Alfred Pennyworth, James Gordon o Harvey Dent son cubiertos, respectivamente, por Michael Gough, Pat Hingle y Billy Dee Williams, actores ya veteranos de reconocida trayectoria y contrastada experiencia. Como pequeña vena cómica, se introduce un nuevo personaje llamado Alexander Knox, un patoso e impertinente periodista que acompañará a Vicki Vale en sus investigaciones, y que será interpretado por Robert Wuhl. Para completar el elenco, Tracey Walter será Bob, el principal secuaz del Joker; y Jerry Hall, conocida por convertirse más tarde en mujer del cantante Mick Jagger, interpretará a Alicia, comparsa femenina del Joker.

Robert Wuhl y Kim Basinger discuten una de las escenas con Tim Burton.

La presión sobre Tim Burton es enorme durante todo el rodaje, que transcurre en condiciones adversas debido a los constantes cambios de guion y demás circunstancias negativas. Los días previos al estreno la tensión es máxima al percibir los productores que quizá el film sea demasiado oscuro y no se adapte a las expectativas de su público potencial, poniendo en peligro su éxito comercial. Sin embargo, una abrumadora campaña de promoción como nunca se ha visto antes consigue crear gran expectación. Y cuando por fin se estrena, la película resulta ser un arrollador éxito sin precedentes. Se logra el mejor primer fin de semana de estreno en la historia de los Estados Unidos hasta esa fecha.

«Siempre hay algo que retocar, que mejorar, eso pasa en todas partes, pero en este caso me parecía que no estaba mejorando nada. Esa presión es realmente asquerosa porque te falta la base propia sobre la que uno suele asentarse. Me gusta improvisar, pero no así.»
Tim Burton

El público se entusiasma con esta nueva versión del personaje que nada tiene que ver con la que veinte años atrás había popularizado Adam West. La actuación de Michael Keaton consigue callar las bocas que hablaban en su contra y dudaban de su valía para llevar adelante el papel. El actor, a pesar de su aparentemente escasa capacidad física, da forma a un Batman de imponente presencia y aspecto amenazador, a lo que colabora decisivamente la excelente armadura muscular que se le confecciona.

Alfred Pennyworth (Michael Gough) se mantiene en todo momento al lado de Bruce Wayne (Michael Keaton) configurándose como una figura paterna para él.

El Batman que aquí se puede ver es una auténtica criatura de la noche con el poder de infundir el terror en los corazones de los criminales o en el de quienquiera que se cruce en su camino. Oscuro, siniestro e implacable. Keaton realiza una excelente interpretación, poniendo especial énfasis en su mirada, a través de la cual, es capaz de transmitir gran variedad de sensaciones. No es solo su labor como superhéroe la que es digna de elogio. Destacan especialmente las escenas de Bruce Wayne en la soledad de la Batcueva, o el momento en que deposita dos rosas en el lugar en que sus padres fueron asesinados. Le percibimos como un hombre profundamente obsesionado y constantemente atormentado por sus traumas internos, cuyo semblante evoca la pesadumbre de una tristeza infinita. Además, Tim Burton pretende explorar el modo en que esta persona afronta sus relaciones sociales, revelando la manera en que se ve impedido para establecer contacto con los demás, mostrando siempre incomodidad y desasosiego cuando pretende ser Bruce Wayne y no Batman.

Imágenes promocionales de Jack Nicholson como Joker en Batman.

Y qué decir de la actuación de Jack Nicholson como Joker, perfectamente adaptado a su papel de criminal juguetón, con una alegría sádica desmedida. El veterano actor da rienda suelta a su creatividad con multitud de gesticulaciones y payasadas que conforman un personaje maliciosamente divertido, un perverso asesino bromista que pretende hacer del mundo su campo de juegos particular. El histrionismo de Nicholson desborda las interpretaciones del resto del elenco, de manera que es quizá quien marca el ritmo del film y acaba consiguiendo que su desarrollo gire en torno a él, eclipsando en cierto modo a los demás actores. La alegría salvaje del Joker y el caos de su locura suponen el perfecto contrapunto para un Batman torturado y depresivo que se enfrenta al mundo intentando forzarlo a tener algún sentido.

Otra caracterización genial es la del entrañable Alfred de Michael Gough, que conserva la fina ironía que le ha hecho reconocible en los cómics. Kim Basinger da vida a una Vicki Vale con la vocación de arrancar a Bruce Wayne del continuo tormento en el que se halla sumido y ofrecerle la esperanza de una existencia normalizada que inevitablemente se revelará imposible. En cierta medida, representa el punto de vista del espectador abordando la complejidad de la figura de Batman con frases tan incisivas como «Mucha gente opina que es usted tan peligroso como Joker.» o «Admítalo, usted no es demasiado normal.». Billy Dee Williams cumple con solvencia su papel como Harvey Dent, aunque la trama no deje demasiado espacio para su desarrollo.

Gotham City, una ciudad como ninguna otra

Pero el punto más sobresaliente de la película es quizá su apabullante dirección artística, toda una lección en la creación de un microuniverso extremadamente particular y único, que no se parece a nada que se haya visto antes. Los impresionantes decorados conforman una Gotham City marcadamente lóbrega, oscura y sofisticadamente feísta, de dimensiones y formas que empequeñecen a sus habitantes y transmiten una cierta sensación de opresión y desesperanza. Es común en las películas de Tim Burton la influencia del arte gótico, que aquí puede apreciarse especialmente en la catedral de Gotham, mientras que el diseño del llamado museo Flugelheim remite al expresionismo alemán. La película conseguirá el más que merecido Oscar a la mejor dirección artística en 1990, recompensando así el arduo y meritorio esfuerzo de Anton Furst y Peter Young.

«Ya habíamos dicho que cualquier ciudad que fuéramos a crear iba a ser comparada inevitablemente con 'Blade Runner'. [...] Decidimos oscurecerlo todo y construir verticalmente y apiñar las cosas, y luego ir más lejos, más en la línea de los dibujos animados.»
Tim Burton

Batman ondea la bandera alabando el meritorio trabajo del diseñador Anton Furst.

Otros pequeños pero importantes elementos del film llaman poderosamente la atención del espectador, como es el caso del precioso y muy estilizado Batmóvil. El diseño del vehículo es sin duda uno de los más icónicos en toda la historia de Batman, y puede decirse que casi al instante se convirtió en la imagen arquetípica con la que ya todo el mundo identificará al Batmóvil en lo sucesivo.

«Para el Batmóvil queríamos que hubiera violencia, amenaza y toda la intimidación que provoca el personaje de Batman dentro del coche.»
Anton Furst

Tim Burton y Anton Furst posan junto al Batmóvil.

El Batusi deja paso al Batdance

No debe olvidarse tampoco la importancia de la música ambiental, otro de los apartados sobresalientes en esta producción. El genial compositor Danny Elfman configura una partitura llena de melodías oscuras y evocadoras, perfectamente adaptadas a lo que se está narrando en el relato. Las épicas composiciones consiguen transmitir la grandiosidad del personaje de Batman, acompañadas siempre de un toque de tristeza y melancolía. A este respecto, es especialmente memorable la escena en que Batman, a bordo del Batmóvil, conduce a Vicki hasta la misteriosa Batcueva, a través de siniestros y muy lóbregos paisajes. La música, resonante y grandiosa, consigue evocar a la perfección la confusión de sentimientos que los personajes experimentan en ese momento.

«'Batman' fue muy estresante, casi me da un ataque de nervios. Todo lo que había hecho hasta entonces eran extravagantes comedias. Nadie más que Tim me quería en la película. Realmente fue un reto. Hubo un deseo de que colaborara con Prince [quien escribió música adicional para la película], pero no estaba abierto a eso.»
Danny Elfman

Ponte cómodo y disfruta del score de Danny Elfman para Batman.



El artista pop Prince es el encargado de realizar un disco con la banda sonora original para la película. Las canciones, con nombres como Batdance o Scandalous, no dejan de resultar curiosas, aunque es obvio que su naturaleza ligera las aparta completamente del espíritu general del film. Sí pueden servir al cometido de acompañar las locuras y payasadas del Joker, llegando a ambientar varias escenas, como el tema Partyman en la genial y transgresora escena de la destrucción de las obras de arte del museo.

Imágenes promocionales del álbum Batman de Prince.

Las debilidades de Batman

A pesar de sus enormes virtudes, para muchos la película no es perfecta y esconde algunos ineludibles errores. Para los aficionados más puristas, es difícil de asumir el hecho de que Batman mate o la revelación final de que Joker es el asesino de los padres de Bruce Wayne. No dejan de ser cambios bastante notables que diluyen en cierta manera la esencia original del personaje y, aunque funcionan dentro del contexto de la película, resultan algo desconcertantes por el hecho de que quizá no hubiera sido difícil haberlos evitado. Aunque algunos elementos del film encuentran inspiración en los cómics, se echa de menos una mayor fidelidad al medio original del personaje. Por ejemplo, la escasa relevancia de un personaje tan carismático como el comisario Gordon supone una decepción para muchos. También se implanta de forma arbitraria un origen para el Joker, que ahora cuenta con la identidad civil de Jack Napier. Se pierde así la sutileza de esa obra maestra del cómic que es The Killing Joke, en la que el relato de su origen nada en el limbo entre la verdad y la mentira, formando parte de los delirantes y poco fiables recuerdos del criminal.

No hay muchas ocasiones en las que se pueda ver a Batman y Joker tomándose juntos un café.

Quizá el gran punto débil del film sea el guion, que se resiente por las numerosas reescrituras que sufre, incluso en el mismo transcurso del rodaje. El apartado más afectado es el desarrollo de los acontecimientos durante el relato, cuya credibilidad es muchas veces difícil de asumir incluso dentro de las excéntricas características de este universo aparte. Ha de tenerse en cuenta que la coherencia y cohesión en la narración de los hechos nunca ha sido el punto fuerte de las películas de Tim Burton, al contrario que la exploración de personajes emocionalmente muy complejos y de gran carisma. De esta manera, los hechos acontecidos no suponen más que una excusa para profundizar en las obsesiones y motivaciones de tan excéntricos personajes que resultan fascinantes al espectador.

El icono de una generación

Así pues, la película supuso toda una extraordinaria experiencia para aquellos que tuvieron la oportunidad de contemplar un espectáculo fuera de lo común y adelantado a su tiempo, que desafiaba los cánones de todo lo visto hasta entonces. Teniendo en cuenta las nuevas versiones cinematográficas del personaje, dirigidas por Christopher Nolan o Zack Snyder, puede que Batman no sea ya considerada por muchos como la mejor película sobre el Caballero Oscuro. Sin embargo, no cabe duda de que ha de ser recordada como la más importante por su labor fundamental al conseguir establecer en la percepción del gran público la idea de que Batman podía gozar de un trasfondo dramático complejo y adulto.

Bruce Wayne queda ausente en sus dolorosos recuerdos.

La película colocó en la imaginería cultural americana y mundial a un Señor de la Noche oscuro e implacable inmerso en un universo tétrico, convirtiéndose en un éxito sin precedentes que entusiasmó a toda una generación. Si hoy seguimos disfrutando de más adaptaciones al cine del personaje, es sin duda gracias al inesperado y alucinante fenómeno social que supuso este visionario film de 1989, que aún permanece como el favorito en el corazón de muchos batfans. Treinta años después, sigue ejerciendo la misma capacidad de fascinación en quienes la descubren por primera vez.

Comentarios

  1. Es mi película preferida absoluta Nº1 de todos los tiempos, la amo y no la cambiaría por nada, tiene absolutamente todo lo que amo del cine: un universo irreal, atemporal y paralelo, imágenes alucinantes y un villano carismático, y sobretodo representa mis dos pasiones: cine y Batman.

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    1. Me siento muy identificado con lo que escribes, Eber. Esta película también significó mucho para mí.

      Muchas gracias por hacerme llegar tu opinión.

      Saludos ;)

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