‘Batman’ (1989): ¿Más fiel a Miller o a Kane?


Mucho se ha hablado y escrito durante décadas acerca de la importancia del cómic The Dark Knight Returns de Frank Miller y de cómo influyó en el devenir de la industria del cómic en general y especialmente en la trayectoria de Batman. Y de entre todo lo que se ha llegado a escribir y decir al respecto, resuena la creencia popular de que fue la obra magna de Frank Miller una de las mayores inspiraciones en la creación de la primera adaptación al cine de gran presupuesto del personaje creado por Bob Kane y Bill Finger. Pero, cuando uno se dispone a revisionar Batman de Tim Burton, ¿realmente cuánto se deja ver en ella del estilo de Frank Miller y cuánto de la etapa clásica de Bob Kane y Bill Finger?


Michael Keaton junto a Bob Kane en el set de Batman (1989).

El presente artículo tiene como objetivo dar visibilidad a esos cómics primigenios que vieron nacer al Cruzado de la Capa y que, sin duda, fueron la principal (que no única) fuente de inspiración en la concepción de la película estrenada en 1989. A su vez, sacaré a la luz las diferencias de enfoque expuestas en el cómic de Frank Miller y en la película dirigida por Tim Burton.

El regreso a los orígenes

La Silver Age, comprendida entre 1956 y 1970, fue una etapa convulsa en la historia de los cómics. La autocensura impuesta por las editoriales para cumplir con los términos que estipulaba el CCA (Comics Code Authority) hizo que un justiciero enmascarado como Batman, acostumbrado a combatir el crimen en la ciudad de Gotham protegiéndola de sádicos asesinos y mafiosos, pasara a convertirse en todo un ciudadano modélico viviendo extrañas y más amables aventuras más cercanas a la ciencia ficción que a las historias de misterio y crimen que le vieron nacer.

Una década más tarde del surgimiento oficial de la Silver Age, ya entrando en 1966, el personaje adquirió repentinamente una popularidad inimaginable gracias a la serie de televisión Batman, protagonizada por Adam West y Burt Ward. La serie se mantuvo en emisión en el canal ABC durante tres temporadas y sus personajes (amén de los actores) se volvieron auténticos iconos pop dando así comienzo la primera Batmanía que se desató a lo largo de todo Estados Unidos llenando los escaparates de las tiendas con multitud de artículos derivados de la serie. El tono cómico y repleto de autoparodia que desprendía la serie fue lo que hizo que la gente asimilara una nueva imagen del personaje, una completamente distinta del origen dramático y oscuro que Finger y Kane impregnaron en las viñetas de sus primeros cómics.

Burt Ward y Adam West como Robin y Batman, respectivamente, en la serie televisiva Batman (1966-1968).

Pasaron muchos años, más de 20, hasta que al fin Batman pudo volver a mostrar su cara más oscura al gran público. No sin antes pasar por un calvario y un despliegue de portazos en las narices por parte de los estudios que no estaban interesados en una visión seria del personaje, Michael E. Uslan consiguió al fin convencer a los ejecutivos de Warner Bros. y al cineasta Tim Burton para trasladar a la pantalla de cine su sueño de ver un Batman más clásico, serio y oscuro.

«La idea que más nos interesó fue volver al concepto original de Bob Kane, y pensamos que esa era la versión que nos daría la esencia de la historia que queríamos contar, volviendo al misterio del mito, a las raíces del personaje, alejándonos del tono que había tomado a lo largo de los años tratando de concentrarnos en este concepto original.»
Sam Hamm

Resulta obvio que Tim Burton sintió un interés extra en adaptar el personaje tras leer los cómics más oscuros que se publicaron justo en el momento en el que la película se encontraba en proceso de planificación. Títulos como The Killing Joke de Alan Moore y Brian Bolland, Batman: Year One de Frank Miller y David Mazzuchelli y especialmente The Dark Knight Returns también de Frank Miller.

«Cuando las novelas gráficas comenzaron a aparecer en los años 80, veías que había potencial para ver estas cosas desde diferentes perspectivas.»
Tim Burton

No obstante, la oscuridad del personaje no surgió por primera vez en esa época, sino que acompañó al personaje desde su concepción en 1939, cuando los guiones de las historietas corrían a cargo del escritor Bill Finger y los dibujantes Bob Kane y Jerry Robinson (sumados a una larga lista de colaboradores no acreditados) aportaban su estilo gráfico a los personajes de Gotham City. El ambiente noir que destila la película protagonizada por Michael Keaton casa perfectamente con la estética de los cómics de Batman de la Golden Age, donde predominaban las tramas criminales que involucraban al hampa gothamita. Estos criminales mafiosos están representados en la película con la banda de Carl Grissom y sus hombres. Entre ellos se encuentra su mano derecha, Jack Napier, quien tras un altercado con Batman, sufre un accidente y queda desfigurado al caer en un tanque de productos químicos. De este modo nace el villano Joker. La acción durante el final de Detective Comics #27, el primer cómic de Batman, transcurre de manera idéntica. En el interior de un laboratorio químico surge un enfrentamiento, Batman se interpone y, de un solo izquierdazo, tumba a su adversario dejándolo caer en un tanque de ácido.

El destino de Stryker en Detective Comics #27 es muy similar al que sufre Jack Napier en Batman (1989).


Desmintiendo el mito. Diferencias entre The Dark Knight Returns y Batman (1989)

El desbordante éxito del cómic The Dark Knight Returns en 1986 abrió las puertas al proyecto de llevar al personaje de Batman al cine. Los ejecutivos tuvieron claro entonces que era posible hacer realidad esa visión tan alejada del Batman colorido de Adam West que aún rondaba entre la imaginería popular estadounidense. Se podían hacer las cosas de un modo diferente. Si bien la obra de Frank Miller influyó notablemente en este aspecto del proceso de la película Batman, en ocasiones se le atribuyen más méritos de los que le corresponde.

Una de las diferencias más evidentes entre este cómic y el film de Tim Burton tiene que ver con el personaje de Robin. En la película, como sabréis todos aquellos que la hayáis visto, ni tan siquiera hace acto de presencia (aunque en los primeros borradores del guion sí que aparecía). Batman se configura entonces como un justiciero novato, establecido como una especie de leyenda urbana, pero aún inexperto y actuando en solitario, del mismo modo que ocurría en los primeros cómics publicados entre 1939 y comienzos de 1940.

«Solo dejé a Tim ver el primer año de la carrera de Bob Kane / Bill Finger, hasta el momento en que Robin fue presentado.»
Michael E. Uslan

Nada que ver con lo mostrado en el cómic de Miller, donde éste escribe y dibuja a un Batman con vasta experiencia que se encuentra retirado y decide regresar a las calles como justiciero para acabar con la banda de los Mutantes. Y lo hace además con la incorporación de Carrie Kelley, su nuevo Robin.

Dejando a un lado al compañero de Batman (compañera en este caso), otro aspecto a tener en cuenta es que la obra de Miller contempla la existencia de otros conocidos superhéroes del Universo DC como Green Arrow o Superman que hacen su aparición a lo largo de la obra. El medio del cómic, en concreto las colecciones protagonizadas por superhéroes, maneja otras reglas y por tanto el concepto de un universo compartido entre distintos personajes de una editorial era algo inconcebible representarlo en el cine en aquella época. De este modo, en la película de Burton no se hace ninguna referencia a ningún otro personaje o ciudad ficticia. Prefiere centrarse solo en Batman y los límites de la ciudad de Gotham, al igual que sucedía en los cómics antes de desarrollar un universo cohesionado.

En esta batcueva no hay rastro de ningún trofeo ni del doloroso recuerdo de la pérdida de un Robin.

Como es característico en la casi totalidad de las películas que componen su filmografía, Tim Burton parece más interesado en abordar el desarrollo de sus personajes, sus queridos inadaptados, liberándolos en su imaginario fantástico. No es un cineasta que sienta un particular interés en la política o en retratar la sociedad desde un prisma crítico y realista. Más bien, todo lo contrario, tiende a desviarse siempre por el camino de la fantasía creando o (como en el caso que nos ocupa) adaptando personajes que prefieren aislarse y mantenerse alejados de la sociedad que no les acepta o no les entienden. Por el contrario, Miller no desaprovecha ninguna oportunidad que se le presenta para lanzar mensajes críticos hacia la política de su país (con cameo del presidente Ronald Reagan incluido) y hacia la frivolidad mostrada a menudo en el tratamiento de temas serios por parte de los medios de comunicación.

Conclusiones

Como decía al principio, no se puede negar la importancia de la obra de Miller en la trayectoria del personaje, que incluso trasciende a las viñetas y alcanza el terreno de las adaptaciones cinematográficas con Batman v Superman. Dawn of Justice como máximo exponente. Su relevancia es tal que, antes del estreno de la abrumadoramente exitosa película de Tim Burton, consiguió modificar la imagen y el tono de las historias del personaje (siendo justos, llevando a otro nivel los esfuerzos de Denny O’Neil y Neal Adams de encauzar al personaje a sus raíces durante los años 70) haciéndole ver a la gente que Batman era algo más que una serie de onomatopeyas coloridas y humor paródico. Es precisamente ese empujón hacia una visión más madura lo que permitió que el personaje diera el salto a la pantalla como lo hizo. A pesar de ello, hay pruebas suficientes para demostrar que en la elaboración del guion de la película se tomó como base gran parte de la esencia de los primeros cómics de Batman escritos por Bill Finger y acreditados a Bob Kane. Desde los toques estéticos de la década de 1930, la personalidad de oscuro vengador solitario del protagonista así como escenas prácticamente trasladadas de las páginas de esos cómics a la pantalla, se puede decir que se trata de una moderna adaptación de Batman de la Golden Age. No hay que olvidar, además, que Bob Kane participó en el desarrollo de la película como consultor.

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